PDVSA: Expediente falso, ineptitud real (*)

opinión


ND

En cualquier país del mundo con un gobierno, medianamente serio, la acusación adelantada por la Dirección Ejecutiva de Auditoría Fiscal de Petróleos de Venezuela, S.A., capitaneada por Ramón Torres, nombrado de manera ilegal y violando toda la normativa vigente, sería considerada un alarde de estupidez supina, adelantada por sus funcionarios. Sin embargo, en Venezuela, los jerarcas del régimen la aplauden y magnifican, considerándola una obra suprema de “justicia revolucionaria”. Es decir un proceso manipulado y sesgado.

opinan los foristas

 

Resulta ser que este adefesio legal (¿o será mejor ilegal?), plagado de inexactitudes, lugares comunes y acusaciones sin sustento alguno, de ninguna índole, ni tan siquiera inventados, pretende inculpar a 178 empleados de PDVSA, injusta e ilegalmente despedidos, de los daños que los mismos acusadores y sus jefes ocasionaron a la empresa, como consecuencia de su propia negligencia, su incapacidad ilimitada y su inescrupulosa actitud de hacer prevalecer el proselitismo sectario y los intereses político-partidistas, sobre la racionalidad y la concepción democrática de un país.

Sin duda que Rafael Ramírez y su banda, no conocen el miedo al ridículo, ni miden su alto grado de incompetencia. Tampoco calculan las consecuencias que acusaciones de este tipo, basadas en un panfleto, denominado “Acto Decisorio”, carente de todo sustento, podrían tener de cara al futuro, vale decir cuando llegue el momento de la Justicia, cuando impere la Ley.

Para quien suscribe, resulta un acertijo indescifrable poder comprender porque esta “investigación” pretende inculpar a 178 personas. Nos preguntamos ¿porque no 20 mil, 100, 244, 320, 175, 1,200, 24? En fin, por qué no, cualquier número que usted, amigo lector, tenga a bien colocar. Sencillamente no hay respuesta lógica, salvo que usted, elabore una lista de los nombres más conocidos durante los hechos ocurridos y conexos con PDVSA, durante el lapso 2002 – 2003 y luego permita que quienes intervinieron en el “trabajo de investigación”, complementen la lista con sus más “odiados” excompañeros. Solo así, podríamos entender que allí aparezcan personas que estaban jubiladas, de vacaciones, algunas, incluso fuera del país.

Por otro lado, en la referida lista, usted podrá encontrar un número considerable de personas que jamás estuvieron en áreas operacionales, algunos ni de visita. Nos referimos a educadores, médicos, abogados o periodistas, por ejemplo, personas que, como el propio Rafael Ramírez o Ramón Torres, nunca trabajaron en un taladro, en una refinería, en una planta de gas u operaron alguna instalación en la industria. Gente de la industria con muy poco conocimiento operacional aunque de seguro, no tendrían haberle explicado, como debió suceder con Ramírez que un esparrago en la industria, no se refiere a la hortaliza originaria del Asia, cuyo brote tierno denominado turión, es usado para preparar una sopa cremosa, sino que se refiere a un perno metálico sin cabeza, roscado de manera parcial o en todo su largo, usado en equipamiento industrial, generalmente utilizado con dos tuercas en bridas.

En este bodrio acusatorio, denominado “Auto Decisorio”, sobre la “Crisis Interna de Petróleos de Venezuela S.A. y sus empresas filiales, Diciembre 2002-Marzo 2003″, con unas 1572 páginas, las cuales hemos estado revisando, solo hemos podido encontrar una versión distorsionada de los hechos ocurridos. Una suerte de historia oficial que sustenta una serie de acusaciones genéricas, obviamente sin pruebas; declaraciones de prensa y algunas perlas como esta: “Se evidenció a través de informaciones contenidas en medios impresos y audiovisuales de comunicación social, que un grupo considerable de trabajadores abandonaron sus puestos de trabajo. Las referidas acciones se desarrollaron de manera sistemática en las distintas unidades estratégicas y comienzan a partir del 02/12/2002, manteniéndose hasta el mes de marzo de 2003”.

Es decir, es a través de los medios que pretenden evidenciar que se abandonaron los puestos de trabajo, pero para nada se han tomado en cuenta, en el “Auto Decisorio”, las reiteradas denuncias y evidencias también aparecidas en la prensa que comprueban la toma de instalaciones y edificios administrativos de PDVSA, por parte de grupos civiles armados y efectivos de la Guardia Nacional que desalojaron a los trabajadores de la empresa que mantenían el Plan de Contingencia e impidieron la entrada a muchos trabajadores que pretendían entrar en las instalaciones operacionales.

Las informaciones de prensa, registradas en el “Auto Decisorio” tampoco consideran, el llamado a tomar las instalaciones que hiciera el propio Presidente de PDVSA (en aquel momento) Alí Rodríguez Araque (alias Comandante Fausto), en Venezolana de Televisión (VTV), el día martes 03 de diciembre en horas de la noche que fue cumplido de manera inmediata, evidenciando, la premeditación y la vileza por la parte oficial.

Finalmente, estos avezados investigadores, luego de un esfuerzo que se acerca ya, a una década, por el cual han cobrado ingentes cantidades de dinero, no solo no cuidan las formas, violan procedimientos, alteran la información, inventan pruebas, falsean testimonios, obvian evidencias contrarias y cometen todo tipo de irregularidades, sino que, como hemos podido verificar en el panfleto que usan como “Auto Decisorio”, tampoco aciertan en uno de los datos más elementales, para incriminarnos. En nuestro caso, por ejemplo, aparece que ocupábamos: “Cargo: Gerente de Planificación de Negocios de Productos de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).” Caramba Ramón Torres, de donde salió ese cargo. ¿Es un invento, una inexactitud o un requerimiento? Dile a tú gente que haga el trabajo sucio, pero ajustado a mínimas realidades. Que al menos coloquen el cargo correcto, el cual ejercía con mucho orgullo y dignidad, el cual no voy a decir, para que hagan un mínimo esfuerzo por encontrarlo. Por cierto, te envío a ti y a tú pandilla el agradecimiento por el reconocimiento explícito que, como PDVSA, hacen del sindicato UNAPETROL, allí sí acertaron. Gracias.

Sin duda, que este nuevo caso contra los trabajadores de PDVSA, injusta e ilegalmente despedidos, es una muestra inequívoca de cómo este régimen perverso, usa el poder del Estado, manipula las instituciones públicas y controla el sistema judicial, para perseguir y criminalizar a la disidencia. Por ahora.

(*) Nos unimos al esfuerzo de nuestro amigo Eddie Ramírez, Coordinador General de Gente del Petróleo, en la idea de denunciar públicamente este nuevo atropello. Pueden leer su columna al respecto: “PDVSA: expediente viciado”, publicada en Noticiero Digital el pasado 01 de octubre