China acecha y habrá guerra comercial

 El presidente chino, Xi Jinping, en el Foro Económico Mundial de Davos, el 17 de enero. Con el fin del TPP con Estados Unidos, China se concentraría en el comercio con los países del sureste asiático, Japón, Australia, la India, Corea del Sur y Nueva Zelanda. El presidente Donald Trump muestra la orden ejecutiva para cancelar el TPP, junto al vicepresidente Mike Pence (izq.) y el Jefe de Despecho de la Casa Blanca, Reince Priebus, el 23 de enero. El presidente chino, Xi Jinping, en el Foro Económico Mundial de Davos, el 17 de enero. Con el fin del TPP con Estados Unidos, China se concentraría en el comercio con los países del sureste asiático, Japón, Australia, la India, Corea del Sur y Nueva Zelanda.

Con el fin del TPP con Estados Unidos, China se concentraría en el comercio con los países del sureste asiático, Japón, Australia, la India, Corea del Sur y Nueva Zelanda. Getty Images iStockphoto

JANE PERLEZ Y CHRIS BUCKLEY

New York Times News Service

PEKIN

Para China, el abandono del presidente Donald Trump del tratado comercial del Pacífico (TPP), que negoció Estados Unidos, es una oportunidad para extender su influencia económica y política. Y también lo es para profundizar sus vínculos con sus vecinos en Asia.

Sin embargo, con una economía que se está enfriando internamente y la sacudida que se avecina dentro de la dirigencia, lo último que quiere el presidente Xi Jinping es una guerra comercial, aunque los funcionarios están aprestándose para esa posibilidad. Más bien, los dirigentes de China desean estabilidad y previsibilidad.

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Los primeros signos indican que es posible que no se les cumplan sus deseos. Los chinos temen que si Trump estuviera dispuesto a hacer a un lado años de delicadas negociaciones con aliados y décadas de política comercial estadounidense, también podría seguir su propio camino en temas que le ha mostrado a Pekín, incluidos Taiwán y el mar de la China Meridional.

 

Como para reafirmar ese punto, el lunes –el mismo día que Trump se retiró del Acuerdo TransPacífico, el tratado de comercio entre 12 países– su vocero dijo que Estados Unidos evitará que China tenga acceso a las islas que reclamó en el mar de la China Meridional, una amenaza de la que un periódico chino nacionalista ya había advertido que significaría la guerra.

 

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“Eso muestra que Trump pone en práctica lo que dice”, dijo en una entrevista Deng Yuwen, un comentaristas en asuntos públicos en Pekín. “Con presidentes anteriores, las promesas para las elecciones no se tomaban tan seriamente”.

 

Añadió: “Eso significa que China debe tomar sus otras advertencias más seriamente, en especial sobre el mar de la China Meridional y Taiwán”.

El objetivo de Trump al suprimir el tratado comercial era proteger los empleos y negocios estadounidenses. Sus funcionarios de comercio han argüido que el tratado no hace lo suficiente para ayudar a Estados Unidos o para contener a China, a la cual no se invitó a unirse al tratado.

 

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Zhang Baohui, director del centro para estudios de Asia Pacífico, Universidad Lingnan, Hong Kong

 

Sin embargo, al eliminar un tratado diseñado para limitar el vasto alcance económico de China en Asia y anclar la presencia de Estados Unidos en la región del mundo de más rápido crecimiento, dijeron analistas, Trump creó un vacío que Xi ya está practicando para llenarlo.

 

¿Trump cede oportunidades?

 

Apenas la semana pasada, Xi estaba probando el cargo de dirigencia mundial en el Foro Económico de Davos, en Suiza, lo que sugiere que con Estados Unidos en retirada, China estaba preparada para presentarse como campeona del libre mercado y protectora del ambiente global.

 

Xi ha mantenido a la economía de China tras murallas muy altas y el país sigue siendo el mayor emisor de gases invernadero, pero las incongruencias nunca han alterado al presidente.

 

“Se trata, en efecto, de un gran triunfo para China en la lucha por el liderazgo mundial”, comentó Zhang Baohui, el director del centro para estudios de Asia Pacífico en la Universidad Lingnan, en Hong Kong. “Trump está cediendo esta oportunidad para demostrar la relevancia en curso de la primacía estadounidense”.

 

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Es probable que la eliminación del tratado comercial acelere el empuje que haga Pekín de su tratado alterno, la Sociedad Económica Integral Regional, centrado en China.

 

Ese tratado excluiría a Estados Unidos y reduciría o eliminaría los aranceles en el comercio entre China, los países del sureste asiático, Japón, Australia, la India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda. Incluye pocas de las características del TPP que habrían sido de lo más incómodas para Pekín, como las protecciones para los sindicatos independientes de trabajadores y el ambiente, así como los requisitos de que las empresas paraestatales se comporten como empresas comerciales.

 

El tratado se ha detenido por las divisiones que hay entre los países del sureste asiático y los demás, pero el ministro de comercio de Tailandia, Aspiradi Tantraporn, dijo el lunes que “se espera acelerar” las negociaciones sin el TPP.

 

Se avecina guerra comercial

 

Sin embargo, el final del TPP no será la última palabra de Trump en cuanto al comercio con China.

 

Sus funcionarios comerciales dicen que esperan mayor acceso al mercado chino a cambio de un fácil acceso de los bienes chinos en Estados Unidos. Y, para tenerlo, parecen preparados para arriesgarse a una guerra comercial, una disputa del ojo por ojo en aranceles y otras restricciones al comercio en expansión.

 

Los funcionarios de comercio de Trump han amenazado con imponer altos aranceles a los bienes chinos, empezando con los productos altamente subsidiados, como el acero y el aluminio, que se importan en Estados Unidos. “Es algo raro que tengamos aranceles tan bajos y China tenga aranceles muy altos”, dijo Wilbur Ross, el designado para ser secretario de comercio, en la comparecencia de confirmación en el Senado, la semana pasada.

 

China propuso la semana anterior permitir mayor inversión extranjera en ciertos sectores, pero hay poca confianza en que se pondrían en práctica las recomendaciones en el futuro y los negocios estadounidenses dijeron que se sintieron menos bienvenidos en China que antes.

 

 

“Las señales están muy claras: si va a ser una guerra comercial, China reducirá las importaciones de aviones estadounidenses de Boeing y los productos agrícolas”, notó Wu Xinbo, el director de Estudios Estadounidenses en la Universidad Fudan, en Shanghái. “Podemos recurrir a Europa, Australia y Canadá para obtener esos productos. Y sabemos que 20 a 30 de los estados de Estados Unidos con grandes cabildeadores agrícolas y plantas de Boeing ejercerán presión en el Congreso”.

 

Un experto estadounidense en comercio, desde hace tiempo, estuvo de acuerdo y señaló que China está preparada para pelear con todo.

 

“Sería inteligente que el equipo de comercio de Trump guardara “The Art of the Deal” y se concentrara en “Art of War” si realmente quieren saber lo que está por delante en las relaciones comerciales estadounidenses-chinas”, dijo James Zimmerman, un socio gerencial en la oficina en Pekín del despacho de abogados Sheppard, Mullin, Richter & Hampton, quien ha trabajado en China 19 años. “China percibe a Trump como un tigre de papel que es probable que se eche para atrás en los problemas complicados y espinosos que no son negociables. Los chinos también saben que Trump no se arriesgará a una guerra comercial a menos que la comunidad empresarial se levante en armas”.

 

LAS SEÑALES ESTÁN MUY CLARAS: SI VA A SER UNA GUERRA COMERCIAL, CHINA REDUCIRÁ LAS IMPORTACIONES DE AVIONES ESTADOUNIDENSES DE BOEING Y LOS PRODUCTOS AGRÍCOLAS

Wu Xinbo, director de Estudios Estadounidenses, Universidad Fudan, Shanghái

 

Otros, no obstante, detectan ansiedad e interpretan la confianza externa de China como una bravata. Bilahari Kausikan, el embajador de Singapur, dijo que China tiene “una inseguridad real sobre la guerra comercial”.

 

China tiene más que perder

 

Es probable que ambas partes pierdan, dijo, pero China perdería más “ya que el orden político interno de Estados Unidos no está en juego en la misma forma que puede estarlo el régimen del Partido Comunista”.

 

Los siguientes meses, mientras Xi se concentra en elegir a nuevos integrantes del gobernante Comité Permanente para su segundo quinquenio, será un periodo político particularmente tenso, y lo último que necesita es la inestabilidad económica. En forma parecida, tratará, a cualquier precio, de aparecer fuerte ante su público interno y nacionalista de cara a los retos de Trump sobre Taiwán y el mar de la China Meridional.

 

Trump ha indicado que la política de Una sola China, según la cual Estados Unidos reconoce al gobierno de Pekín y no al de Taiwán, no es sacrosanta, lo que es un interés importante para Xi.

 

Trump también ha amenazado a China con el control del territorio que reclama en el mar de la China Meridional. Los comentarios que hizo el lunes el secretario de prensa de Trump, Sean Spicer, son el eco de los que hizo Rex W. Tillerson, su designado como secretario de Estado, en su comparecencia de confirmación ante el Senado.

 

Mientras que Trump no ha explicado cómo mantendrá a China alejada de las islas donde ha construido pistas de aterrizaje y ha instalado armamento, los comentarios que hizo su designado indican la posibilidad de un bloqueo estadounidense. En efecto, mientras que Obama trató infructuosamente de apalancar a los aliados estadounidenses en la región para forzar a China a echarse para atrás, Trump parece dispuesto a abandonarlos y enfrentarse a ella por cuenta propia.

 

Esa actitud de “yo lo hago solo” ha generado alarmas en el Pentágono y entre expertos en la Marina estadounidense que dijeron que semejante bloqueo equivaldría a declarar la guerra. La idea también ha alarmado a los aliados de Estados Unidos.

 

Australia, el aliado más acérrimo de Washington en la región Asia Pacífico, no participaría en semejante empresa, dijeron sus funcionarios de defensa, y agregaron que un bloqueo no podría ser exitoso y podría servir para persuadir a los amigos decepcionados de Estados Unidos en dicha región para que giren hacia China.

 

Dado que Trump está presagiando acciones divisorias en muchos frentes, Xi estaba calmado y preparado, indicó su ministro de relaciones exteriores, Wang Yi.

 

“Sereno bajo las nubes tumultuosas”, dijo Wang, citando un verso de un poema de Mao Tsetung, el fundador de la China comunista.

 

Nadie sabe qué tanto durará esa situación.

 

Con la colaboración en la investigación de Keith Bradsher en Shanghái y Poypiti Amatatham en Bangkok.

 

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