CARTA DEMOCRATICA INTERAMERICANA

 Todos los países que han escogido a la democracia como sistema de gobierno han suscrito  instrumentos interamericanos e internacionales de derechos humanos que contienen los valores y principios de libertad, igualdad y justicia social que son intrínsecos a la democracia. Y unánimemente han expresado su determinación  de adoptar un conjunto de procedimientos oportunos y expeditos para asegurar  la promoción, fortalecimiento y defensa de la democracia representativa y desarrollar una labor permanente dirigida a su consolidación, pues consideran que la democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades y los derechos humanos.-

Sobre la base antes expuesta la Organización de Estados Americanos en su propósito afianzar la paz y la seguridad del Continente, organizar la acción solidaria en caso de agresión a la democracia, y promover y consolidar la democracia representativa dentro del principio de la no intervención, sometió a consideración de sus países miembros la Carta Democrática Interamericana, la cual fue  aprobada y suscrita por unanimidad en Quebec el 11 de Septiembre de 2001, y en consecuencia a partir de ese momento se convierte en normativa con rango constitucional, que prevalece en el orden interno y es de aplicación inmediata y directa por el Poder Judicial y los demás órganos del Poder Público en esos países.-

En ella se reafirma que “la democracia representativa es y debe ser la forma de gobierno compartida por los pueblos de América, y constituye un compromiso colectivo el mantenimiento y fortalecimiento del sistema democrático, indispensable para preservar y mantener la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región”.-

Su artículo 1º, expresa en ese sentido: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”.-

Para ello la Carta Democrática Interamericana define entre otros, como  elementos esenciales de la democracia:

-El respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales;

-Eliminación de toda forma de discriminación;

-Elecciones periódicas, libres  justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo;

-Transparencia, probidad y respeto por los derechos sociales;

-El acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho;

-Sistema plural de los partidos y organizaciones políticas;

-Separación e independencia de los Poderes Públicos.-

En su normativa la Carta Democrática Interamericana para fortalecer y preservar la institucionalidad democrática, establece los siguientes mecanismos:

1.- Cuando el gobierno de un Estado Miembro considera que está en riesgo su proceso político institucional democrático o el ejercicio legítimo del poder, podrá recurrir al Secretario General o al Consejo Permanente de la OEA, a fin de solicitar asistencia.

2.- Cuando en un Estado Miembro se produzcan situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso legítimo ejercicio del poder, el Secretario General podrá, con el consentimiento del Gobierno afectado, disponer visitas para analizar la situación.-

3º.- La ruptura del orden democrático o la alteración del orden constitucional en un Estado Miembro, impedirá su participación en las sesiones de la OEA.-

4º.- Cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria del Consejo Permanente para apreciar la situación y adoptar las medidas que se consideren convenientes, cuando se produzca una alteración  del orden constitucional en otro Estado Miembro.-

5º.- Si la ruptura del orden constitucional persiste y las gestiones diplomáticas  han sido infructuosas, conforme a la carta de la OEA, se tomará la decisión de suspender a dicho Estado Miembro del ejercicio de su derecho a participar, con el voto afirmativo de las dos terceras partes .-

Si pasamos de la letra muerta de la expresada normativa a la realidad actual, nos preguntamos: que ha hecho la OEA, para poner en práctica la defensa de la democracia establecida en su Carta fundamental y en la Carta Democrática Interamericana, cuando  países de nuestro continente, como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, unidos en la Alianza Bolivariana Latinoamericana (ALBA), y utilizando para legitimarse el único requisito de haber elegido a sus gobernantes  mediante el sufragio,  han establecido regímenes dictatoriales disfrazados de democracia, que constantemente violan la Constitución, y los derechos fundamentales de los seres humanos que allí residen?

Es cierto que las elecciones libres, universales y secretas son componente esencial de la democracia, pero siempre y cuando además exista transparencia en las actividades gubernamentales, la probidad y la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto a los derechos humanos, a la libertad de expresión y de prensa, a la independencia de los demás Poderes Públicos, así como la subordinación de todas las autoridades del Estado y de todas las entidades y sectores de la sociedad al Estado de Derecho.-

Ninguno de estos principios y valores fundamentales de la democracia, se cumplen en los países que integran el ALBA, con la complicidad de la OEA  y de los demás países miembros de esa organización, quienes han sido incapaces de invocar la Carta Democrática Interamericana, en contra del autoritarismo allí ejercido con total impunidad, lo que ha producido la ruptura del orden constitucional, y puesto en grave peligro la paz de la región.-

Y cuando se han presentado denuncias contra esos países la OEA se ha negado a actuar alegando la no intervención en los problemas internos. Pero en el caso de Honduras la respuesta de la OEA fue totalmente diferente cuando en el 2009, el Presidente Zelaya fue destituido de su cargo por el Congreso, con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia y del Ejercito, acusado de violación a la Constitución y traición a la patria, pues si bien es cierto que no fue sometido  previamente a juicio, y haber sido ilegalmente expatriado y entregado a Costa Rica, la actuación de la OEA, puso en relieve quien puede invocar la CDI en el caso de la ruptura constitucional en un país miembro, y la actitud parcializada del Secretario General de la OEA en  su actuación, quien en su visita a Honduras no tuvo una consulta amplia con todos los actores del conflicto, por lo cual la decisión final de expulsar a Honduras como país miembro se basó en una información limitada del caso, pues El Secretario General Insulza se negó a reunirse y oír al Presidente Encargado y a los representantes de los Poderes Públicos, quienes alegaban tener pruebas de haber actuado constitucionalmente. Honduras fue reincorporada nuevamente en el 2011, después de haber sido sometida a bloqueo económico y expulsada de todos las organizaciones internacionales como la ONU, el ALBA, Mercosur, la UE, y el retiro de las misiones diplomáticas de América y España.-

A lo cual se suma el caso de Cuba, quien retirada de la OEA en 1962, por no contar con un gobierno constitucionalmente democrático, debido a su adhesión al marxismo leninismo, fue restituida sin su consentimiento,  pese a que continúa siendo una dictadura, cuando lo procedente  es diseñar una estrategia hemisférica a favor de la reapertura democrática en ese país.

Concluyo afirmando que es inaceptable la actuación de la OEA, al no aplicar la CDI a los países del ALBA, y especialmente a Venezuela considerada una democracia ficticia, convirtiéndose conjuntamente con los demás Países Miembros, en cómplice de gobiernos antidemocráticos y del regreso del autoritarismo. Considero que la CDI debe ser reformulada porque carece de definiciones precisas de las transgresiones contra el sistema democrático, lo cual dificulta su aplicación e invocación automática, pero también tenemos que estar conscientes que la CDI será verdaderamente efectiva cuando los Estados Miembros lo permitan, dado que los líderes que amenazan la democracia, son también quienes tienen el poder de autorizar a la OEA para que la defiendan, situación que también debe ser revisada porque permite el fortalecimiento de la tradición de negociaciones políticas que fortalecen los intereses grupales, en contra de los valores y principios allí establecidos.

La gravedad de la crisis en la que está inmersa la democracia en nuestra región, la cual prácticamente hemos perdido, necesita la unidad, la solidaridad y la cooperación de todos para hacerle frente, por eso felicito a  los que han promovido este Foro de Promoción Democrática Continental, en pro de la defensa de la Democracia y la libertad y de fomentar una nueva ética en nuestra América, y me adhiero a la lucha contra el colaboracionismo y la complicidad con el despotismo, para erradicar definitivamente las dictaduras existentes y su extensión a otros países.-

Gisela Parra Mejías.-


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